sábado, 23 de julio de 2011

1968, Luis Gutiérrez Oropeza y Mario Ballesteros Prieto desobedecieron a Marcelino García Barragán

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Luis Gutiérrez Oropeza y Mario Ballesteros Prieto desobedecieron a Marcelino García Barragán

Luis Gutiérrez Oropeza y Mario Ballesteros Prieto desobedecieron a Marcelino García Barragán
Versión de Inteligencia Militar de EU: La indisciplina de dos generales provocó la matanza de Tlatelolco
Pascal Beltrán del Río
WASHINGTON, DC – Siete documentos del gobierno estadunidense, desclasificados recientemente, aportan elementos sobre el movimiento estudiantil mexicano de 1968, la matanza de Tlatelolco y otros hechos posteriores
En ellos se especula en el sentido de que la decisión de reprimir a los estudiantes el 2 de octubre fue tomada por dos generales que desobedecieron órdenes del secretario de la Defensa Nacional, Marcelino García Barragán; se dice que la influencia extranjera en el Comité Nacional de Huelga “fue probablemente un factor menor”; que quizá hubo ciudadanos cubanos detenidos en el Campo Militar Número Uno, y que en Washington la decisión del presidente Gustavo Díaz Ordaz de heredar el poder a Luis Echeverría se daba por tomada cuando menos cuatro meses antes del destape, el 22 de octubre de 1969
Los documentos —cinco informes de inteligencia militar, del Departamento de Defensa; un telegrama de la embajada estadunidense en México al Departamento de Estado, y un memorándum interno de la Casa Blanca— fueron desclasificados a petición de la organización no gubernamental National Security Archive
La desclasificación —o revelación de documentos oficiales secretos— está prevista por la Ley de Libertad de Información (FOIA, por sus siglas en inglés) Esta norma, que data de 1966, obliga a las dependencias del gobierno estadunidense a entregar, a cualquier persona interesada, toda información oficial catalogada como “confidencial”, “secreta” o “ultrasecreta”, siempre y cuando su revelación no ponga en riesgo la seguridad nacional (una de las nueve excepciones de la legislación)
Es frecuente que las dependencias gubernamentales respondan a las peticiones de información política o de inteligencia con la entrega de documentos parcialmente desclasificados, es decir, que contienen partes censuradas Muchas veces los renglones tachados buscan no revelar la identidad de las fuentes que proporcionaron la información
En septiembre de 1994, Proceso dio a conocer tres “Reportes de información de inteligencia”, del Departamento de Defensa, relacionados con el movimiento estudiantil de 1968, obtenidos luego de que este semanario presentó solicitudes de desclasificación Uno de esos informes fue obtenido nuevamente, mediante gestiones de la National Security Archive, y tiene menos tachones que el documento desclasificado hace tres años
Se refiere al estado de salud del general José Hernández Toledo, comandante del Batallón de Fusileros Paracaidistas, herido el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas La versión oficial de los hechos es que Hernández Toledo recibió tres balazos de un arma de alto calibre y que sobrevivió “de puro milagro” Sin embargo, el documento del Pentágono describe así al general, dos semanas después de los hechos: ” Está en la más satisfactoria de las condiciones Caminó por su cuarto de hospital gesticulando y hablando con absoluta libertad” Como si nada
Esa versión se complementa ahora con la versión menos censurada obtenida por la National Security Archive
En la parte del informe que ahora fue posible conocer, queda claro que los informantes del Pentágono gozaban de una relación muy cercana con los altos mandos del Ejército Mexicano, la cual les permitía solicitar y obtener información privilegiada
Dice la parte antes censurada del documento:
“Comentarios:
“1 La Defensa dio a conocer información indicando que solamente dos (soldados) habían muerto (en Tlatelolco) Las pérdidas exactas del Ejército siguen sin ser determinadas Para corregir esto se ha pedido (tachón) que proporcione (tachón) respuestas a lo siguiente: (1) Cuántos efectivos del Ejército fueron muertos-heridos; (2) qué tipo de armas causaron las heridas, y (3) número y nacionalidad de cualquier extranjero involucrado
2- (tachón) había mencionado previamente que el Ejército ‘tenía en buenas manos’ a 18 extranjeros, pero que no estaba seguro de su nacionalidad, aunque había oído que algunos de ellos eran cubanos Cuando se le preguntó (tachón) qué significaba ‘en buenas manos’, la fuente dio (tachón) la impresión de que lamentaba haber mencionado el asunto, pero dijo que ‘en buenas manos’ significaba estar bajo custodia en el Campo Militar Número Uno”
Otro de los documentos del Departamento de Defensa publicados en Proceso es una cronología de hechos que va del 24 de septiembre al 18 de octubre de 1968 Entre los documentos desclasificados recientemente está lo que podrían ser la primera y segunda partes de esa misma cronología sobre el movimiento estudiantil: Una de ellas registra los acontecimientos entre el 29 de julio y el 13 de agosto, y la otra entre el 16 de agosto y el 24 de septiembre
Otra aportación que hacen los documentos desclasificados recientemente es un largo telegrama del embajador estadunidense Fulton Freeman a sus superiores en el Departamento de Estado El telegrama fue enviado el 12 de octubre de 1968, de acuerdo con un memorándum de la Casa Blanca, también desclasificado
Freeman tuvo pocas oportunidades de dar a conocer sus puntos de vista sobre el 68 mexicano, si tuvo la intención de hacerlo, pues murió en diciembre de 1973, menos de un lustro después de haber dejado la embajada En el telegrama, el embajador estadunidense especula que “es probable” que las autoridades mexicanas hayan dejado a los estudiantes reunirse en Tlatelolco con el fin de atraer a los líderes más radicales del movimiento y atraparlos ahí
El pleito de los generales
La fecha precisa del Reporte de información de inteligencia está tachada, pero el documento, de dos páginas, tiene un sello que dice: “24 de marzo de 1969″
La ficha de resumen indica:
País: México
Tema: Oficiales generales, del desagrado del secretario de la Defensa
Este reporte se refiere a la remoción del jefe del Estado Mayor presidencial de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la pérdida de importancia del jefe del Estado Mayor Presidencial
El informe entra en materia:
“1 (una línea censurada) que el general brigadier Mario Ballesteros Prieto, exjefe del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional, y el general de brigada Luis Gutiérrez Oropeza, jefe del Estado Mayor Presidencial, habían caído de la gracia del general de división Marcelino García Barragán, secretario mexicano de la Defensa (tachón) dijo que la razón por la que el general Ballesteros fue relevado como jefe del Estado Mayor fue que él, junto con el general de brigada Gutiérrez, habían estado dando contraórdenes o fallando en la interpretación correcta de las órdenes del general García Barragán Además, ambos generales habían hecho cambios de personal y designaciones sin la autorización del secretario de la Defensa (tachón) también dijo que el general Gutiérrez ya no ocuparía su lugar acostumbrado directamente detrás del presidente en actos oficiales
“2 Las más importantes de esas órdenes tuvieron que ver con los acontecimientos en la Plaza de las Tres Culturas, el 2 de octubre de 1968, durante los desórdenes estudiantiles El general García Barragán había dado instrucciones a Ballesteros para mandar efectivos a rodear la Plaza de las Tres Culturas, con el fin de observar qué ocurría y prevenir que las manifestaciones estudiantiles se esparcieran por otros rumbos de la ciudad (tachón) dijo categóricamente que la entrada del Batallón de (Fusileros) Paracaidistas a la plaza, que resultó en una confrontación violenta con los estudiantes, no era parte de la actividad militar planeada (tachón) dijo que el general García Barragán no pudo juzgar en aquel momento si el general Ballesteros había malinterpretado las órdenes o las había cambiado deliberadamente; sin embargo, hechos posteriores convencieron a García Barragán de que tanto el general Ballesteros como el general Gutiérrez estaban pasando por encima de su autoridad y que, de hecho, habían cambiado deliberadamente sus órdenes
“Comentarios: Es difícil evaluar la validez de las acusaciones que se hacen arriba (varias líneas censuradas) El general Gutiérrez normalmente se coloca detrás del presidente en todos los actos públicos Durante el desayuno del Día del Ejército, el 19 de febrero de 1969, un joven capitán del Ejército se paró directamente detrás del presidente mientras Gutiérrez estaba sentado en una mesa Además, el general Ballesteros ha sido transferido a Canadá como agregado militar en la embajada en aquel país
Así empezó todo
A continuación se reproducen partes centrales de la crónica que el Departamento de Defensa hizo de los hechos del 29 de julio al 14 de agosto:
Unidades del Ejército Mexicano estacionadas en la Ciudad de México fueron usadas para apoyar a la policía y a la policía antidisturbios (Granaderos) para deshacer los disturbios estudiantiles que se salieron de control en la Ciudad de México en la semana que comenzó el 29 de julio de 1968 La tropa fue usada primero a las 0030 horas, el 30 de julio, cuando el Batallón de (Fusileros) Paracaidistas y la Brigada de Infantería, estacionados en el Campo Militar Número Uno, de la Ciudad de México, dispersaron a los estudiantes revoltosos en la explanada central de la Ciudad de México (Zócalo) en una acción feroz que duró sólo unos 30 minutos Grupos de estudiantes, incluyendo muchos en la adolescencia temprana, se reunieron durante el día el 29 de julio y la violencia comenzó en la zona centro de la ciudad cerca de las 2100 Los estudiantes lanzaron piedras y bombas molotov y prendieron fuego a autobuses que habían confiscado antes y usado para poner barricadas en las calles La policía del Distrito Federal, Dirección Federal de Seguridad, Servicio Secreto y el Cuerpo de Granaderos, usando gases lacrimógenos y macanas, dieron la batalla a los estudiantes, pero fueron incapaces de controlar la situación Los estudiantes se refugiaron en varios edificios de la zona, principalmente escuelas, y hubo quienes hablaron de asaltar depósitos de armas El apoyo de efectivos del Ejército fue solicitado por el regente de la Ciudad de México, Alfonso Corona del Rosal
Después de la escaramuza en el Zócalo, en el que los efectivos del Ejército usaron bayonetas fijas y vehículos blindados de reconocimiento, los estudiantes fueron sacados de las escuelas de la zona y los edificios e instalaciones fueron ocupados por soldados Una bazuka fue usada para volar la puerta de una escuela donde algunos estudiantes se habían parapetado
El 30 de julio, continuaron los desórdenes estudiantiles, pero en lugares diseminados e involucrando a pequeños grupos de estudiantes que confiscaban camiones y los usaban para bloquear calles y para tratar de alcanzar el centro de la Ciudad de México La tropa y la policía eran transportadas alrededor de la ciudad a lugares donde los problemas parecían ir en aumento Ya tarde ese día, la mayoría de los efectivos militares fueron regresados a sus cuarteles, donde permanecieron en estado de alerta El secretario de la Defensa, general de división Marcelino García Barragán, declaró públicamente que las fuerzas armadas estaban listas para “repeler cualquier agresión” y que actuarían con “toda la energía y fuerza necesaria”
El 31 de julio de 1968, unos 20,000 estudiantes de la UNAM, encabezados por el rector, Javier Barros Sierra, celebraron un mitin ordenado en las instalaciones de la universidad para protestar por la violación, por parte de la policía y la tropa, de la autonomía universitaria Durante la manifestación, un número de vehículos de reconocimiento del Ejército aparecieron en el Zócalo, pero se marcharon pocos minutos después, cuando se supo que los estudiantes permanecerían en la universidad Durante el día, la tropa fue retirada de todas las escuelas salvo dos Las patrullas militares continuaron en zonas problemáticas y se usaron helicópteros para ubicar puntos de conflicto potenciales
Del 1¼ al 13 de agosto, la situación fue tranquila aunque volátil, con ataques y contraataques en los periódicos La línea oficial del gobierno parecía acusar de los desórdenes a influencias “extranjeras”, particularmente a izquierdistas, comunistas y trotskistas El 8 de agosto, el regente Corona del Rosal propuso que una comisión conjunta, compuesta por representantes del gobierno, de los estudiantes y de los profesores, se estableciera para investigar los diferentes cargos y versiones de lo que había ocurrido y de quién tenía la culpa La reacción de los estudiantes a esto no fue uniforme, con algunos de ellos manteniendo sus demandas de que se destituyera al jefe de la policía y a su asistente Llamaron a una huelga estudiantil hasta que se cumplieran sus demandas y las clases en la UNAM y el IPN continuaron suspendidas Incluso la CIA y el FBI fueron culpados por la Federación de Estudiantes Técnicos, que acusaron a algunos estudiantes y profesores de causar agitación bajo órdenes de estas dos agencias, y que “personas aliadas” con esas agencias estaban tratando de instituir una “dictadura militar para servir a los fines estadunidenses”
La situación alcanzó un nuevo clímax en la tarde y noche de 13 de agosto, cuando miles de estudiantes (las estimaciones alcanzaron los 180,000, con promedio de entre 80,000 y 100,000) montaron una manifestación de protesta a través de las calles de la Ciudad de México, concluyendo en el Zócalo, donde se escucharon discursos Si bien fue ruidosa, la manifestación se llevó a cabo sin incidentes y terminó con un despliegue de la bandera mexicana y la entonación del himno nacional
Es imposible obtener una estimación precisa del número de estudiantes involucrados en la violencia actual El mejor cálculo para los desordenes del 26 de julio es de 3,000 y posiblemente un número igual en los desordenes del 29 y 30 de julio (Las manifestaciones pacíficas posteriores en la UNAM incluyeron unos 20,000 y 40,000 participantes, y la manifestación del 13 de agosto en el centro, unos 80,000) Durante los períodos de desorden, los cálculos sobre el número de personas detenidas eran tan altos como 1,600, muchos de los cuales fueron liberados posteriormente; muchos de los detenidos eran no estudiantes y, aparentemente, algunos eran extranjeros (tachón) recibió informes (tachón) de que hubo cuatro estudiantes muertos y unos 200 heridos Los estudiantes sostienen que hubo 48 muertos No ha habido confirmación pública de deceso alguno y todos los funcionarios del gobierno siguen negando enfáticamente que hubiera muertos
Las siguientes son algunas de las “conclusiones” del Pentágono sobre esas dos semanas del actividad del movimiento estudiantil:
Según el decir general, el Ejército Mexicano se desempeñó honorablemente al aplacar los desordenes La principal acción que involucró a la tropa ocurrió durante la noche del 29-30 de julio cuando dispersó a los estudiantes en el Zócalo en un choque que duró apenas 30 minutos Algunos testigos oculares indican que quizá actuó con demasiada firmeza y, aparentemente, una vez desplegada, actuó con muy poca hesitación Ha habido pocas críticas de parte de la prensa por el papel del Ejército en los disturbios y los estudiantes han lanzado la mayor parte de su cólera contra los Granaderos y la policía regular Comentarios privados de “sobrerreacción” por parte del Ejército han sido escuchados
(Medio párrafo censurado) Los soldados se integraron en una Fuerza de Tarea bajo el comando del general de brigada Crisóforo Masón Pineda, cuya asignación habitual es comandante de la Brigada de Infantería El segundo en comando en la Fuerza de Tarea fue el general de brigada Mario Ballesteros Prieto, regularmente asignado como jefe del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional El personal militar asignado a las oficinas centrales de la Defensa y unidades en la Ciudad de México fue colocado en alerta total (limitado a oficinas e instalaciones) el 29 de julio Esto fue cambiado a una alerta parcial el 7 de agosto y esa condición permanece en efecto al día de este informe
(Tres líneas censuradas) que la Fuerza de Tarea encabezada por el general Masón Pineda se reportara directamente con la Secretaría de la Defensa y que no estuviera bajo el comando o dirección del jefe de la policía de la Ciudad de México (como se pensaba) Dijo que el Ejército había respondido a la petición de ayuda que hizo el regente y aseguró que (la posición oficial del gobierno) no había habido muertos Dijo que todas las personas detenidas por el Ejército fueron entregadas lo más pronto posible a las autoridades civiles
Si la comisión conjunta propuesta por el regente (o cualquier otro cuerpo con autoridad) establece que hubo, de hecho, un número de estudiantes muertos y/o que los Granaderos y/o las unidades del Ejército se sobrepasaron en su brutalidad, puede haber más repercusiones Después de la gran manifestación y marcha del 13 de agosto, las acciones futuras de los estudiantes sólo pueden adivinarse Se cree que manifestaciones continuas, y particularmente más violencia, puede poner en peligro el éxito de los Juegos Olímpicos
La ocupación de Ciudad Universitaria
En un informe de cinco páginas, el Departamento de Defensa resume cronológicamente los hechos ocurridos entre el 16 de agosto y el 24 de septiembre de 1968
Estos son algunos extractos de ese documento:
El período del 16 al 26 de agosto de 1968 fue relativamente tranquilo, con mucha discusión pública y periodística y especulación sobre la posibilidad de pláticas entre el gobierno y los representantes de los estudiantes El regente de la Ciudad de México, Alfonso Corona del Rosal, previamente había sugerido la formación de un comité para investigar las acusaciones de los estudiantes sobre brutalidad policiaca en los enfrentamientos de julio Los estudiantes de la UNAM y del IPN permanecieron en huelga Era obvio que el liderazgo estudiantil estaba fraccionado, con algunos en favor de un curso moderado y el regreso a clases Se formó un Consejo Nacional de Huelga, compuesto por los estudiantes más militantes, que decía hablar por todo el cuerpo estudiantil Los líderes de la huelga aseguraban que 32 estudiantes estaban heridos o desaparecidos como resultado de los desórdenes de julio y se elaboraron muchas listas de estudiantes desaparecidos, una de ellas integrada por 25 nombres Mucha publicidad se dio a los resultados de “investigaciones” que indicaban que muchos nombres en la lista eran ficticios o no eran realmente estudiantes o simplemente se habían mudado o habían muerto de causas naturales
Con base en la posibilidad de que hubiera problemas durante la manifestación estudiantil del 27 de agosto, los efectivos del Ejército Mexicano en el área de la Ciudad de México, a los que se había retirado de la alerta parcial el 22 de agosto, fueron colocados nuevamente en alerta total el día 27 La marcha, que comenzó a las 1600, avanzó desde Chapultepec, cerca del Museo de Antropología, por Paseo de la Reforma, luego frente a la embajada estadunidense para terminar en el Zócalo, en el corazón de la ciudad Se estimó que había 100,000 personas en el Zócalo, principalmente estudiantes del IPN y de la UNAM Retiraron la bandera mexicana del asta en el centro del Zócalo y la reemplazaron con una “bandera de huelga” estudiantil, negra y roja Cuando concluyó la manifestación, varios miles de estudiantes intentaron quedarse en el Zócalo, con la pretensión anunciada de acampar ahí hasta que el conflicto estudiantil fuera resuelto A las 0100 del 28 de agosto, efectivos del Ejército fueron desplegados para dispersar a esos estudiantes, lo cual fue cumplido sin incidente serio Involucrados en el operativo estuvieron el Batallón de (Fusileros) Paracaidistas, dos Batallones de Infantería de la Brigada de Infantería, 12 carros blindados de Guardias Presidenciales, bomberos, policía preventiva y de tránsito En previsión de posible violencia contra la embajada estadunidense efectivos del Ejército fueron desplegados alrededor del edificio, además de policías Para esto se usaron a dos pelotones de infantería de 33 hombres cada uno, además de diez carros blindados, cada uno con una tripulación de cuatro y con dos ametralladoras de calibre 30 y un arma de 37 milímetros No hubo incidentes en o alrededor de la embajada, aunque se gritaron algunos epítetos cuando pasaron los estudiantes (También se colocaron soldados alrededor de la embajada soviética)
Los periódicos del 29 de agosto publicaron una declaración del secretario de defensa, general Marcelino García Barragán, en la que subrayó el apoyo del Ejército al presidente Díaz Ordaz y declaró que los militares no querían una dictadura en México, fuera civil o militar
Durante las primeras dos y media semanas de septiembre, la situación permaneció relativamente calmada La Ciudad de México comenzó a prepararse para las celebraciones anuales de la Independencia El rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, hizo un llamado para volver a la normalidad y anunció que las clases en la UNAM se reanudarían el 17 de septiembre Durante la tarde y noche del 13 de septiembre, los estudiantes (unos 24,000, según estimaciones) realizaron una “marcha del silencio” (algunos con cinta adhesiva en los labios), otra vez desde Chapultepec, por Paseo de la Reforma, hasta el Zócalo La Ciudad de México vivió las celebraciones de Independencia sin incidentes
A las 2200 horas del 18 de septiembre, la escena cambió En una acción súbita, los efectivos del Ejército ocuparon edificios e instalaciones de Ciudad Universitaria, deteniendo a 600-700 personas (el número más alto que se manejó fue 765) La mayoría eran estudiantes, pero también había algunos padres de familia y unos cuantos profesores La operación requirió sólo unos 30 minutos; los estudiantes no ofrecieron resistencia y no hubo víctimas En sintonía con la acción del Ejército, el gobierno emitió una declaración diciendo que la acción se tomó a causa de las amenazas estudiantiles de sabotear los Juegos Olímpicos Los soldados que desalojaron los edificios de la UNAM encontraron “medio cuarto lleno” de propaganda, alguna importada de Cuba y otra con sesgo chino-comunista Pósters en las paredes de salones de clase criticaban al gobierno mexicano y a sus líderes; había fotos del Che Guevara y Mao También se encontró una cantidad de bombas molotov Los estudiantes fueron conducidos fuera de los edificios con las manos al aire, escoltados por soldados
Durante el período del 19 al 24 de septiembre, grupos de estudiantes vagabundeaban por la Ciudad de México, incitados por la ocupación militar de la UNAM Hubo muchos choques con la policía y varios con la tropa que permanecía en Ciudad Universitaria y las calles aledañas
En un choque que comenzó la tarde del 21 de septiembre y que duró hasta las primeras horas del 22 de septiembre, la policía y la policía antidisturbios fueron incapaces de someter y dispersar a grupos de estudiantes en el área de Tlatelolco, cerca de la Secretaría de Relaciones Exteriores Cerca de las 0140 horas del 22 de septiembre, unos 500 soldados, encabezados por un grupo de tanques, arribó a la escena La Procuraduría de Justicia dijo que 500 personas habían sido arrestadas en los desordenes del 21-22 de septiembre
El redactor del documento comentó:
1 Las estimaciones del número de efectivos militares usados el 18 de septiembre en la ocupación de Ciudad Universitaria llegaron incluso a 10,000 Se cree que esta cifra es muy alta y que una estimación mejor sería de alrededor de la mitad de esta cifra Las unidades involucradas no fueron identificadas públicamente, pero se presume que son elementos de la Brigada de Infantería, engrosada por personal de Guardias Presidenciales y del Batallón de (Fusileros) Paracaidistas El 23 de septiembre de 1968, el general de brigada Alonso Aguirre Ramos, jefe de la Sección Segunda, de la Secretaría de la Defensa Nacional, dijo que los reportes periodísticos de que hasta 10,000 soldados fueron empleados eran ‘demasiado altos’ (aunque no dio a conocer una cifra) Dijo que la Fuerza de Tarea había sido usada otra vez y otra vez fue comandada por el general Crisóforo Masón Pineda, comandante de la Brigada de Infantería
2 Reportes de prensa dijeron que el coronel Javier Vázquez Félix estuvo al frente del batallón de tropas usado en el área de Tlatelolco en la noche del 21-22 de septiembre El coronel Vázquez es el comandante del 43 Batallón de Infantería, con cuartel en Toluca, Estado de México (parte de la 22 Zona Militar) Esto marcó la primera participación conocida de soldados de fuera del área inmediata de la Ciudad de México y da una indicación de la creciente seriedad de la situación
Las observaciones del embajador
Diez días después de la matanza de la Plaza de las Tres Culturas, el embajador estadunidense Fulton Freeman envió el telegrama número 7514 a Washington El texto —de cinco páginas, dividido en dos secciones— está dirigido “al secretario de Estado”, que entonces era Dean Rusk
Freeman escribió:
1 La cuestión de influencia extranjera en los desórdenes estudiantiles, como la cuestión del liderazgo estudiantil mismo, son difíciles de determinar dada la abundancia de corrientes en el seno del movimiento, la fluidez del liderazgo en diferentes momentos, el alto grado de espontaneidad que ha caracterizado a las acciones de los estudiantes, especialmente luego de la toma militar de la UNAM, cuando los líderes se diseminaron y creció la posibilidad de acciones descoordinadas, especialmente por parte de grupos extremistas
2 La participación directa de extranjeros ha sido esencialmente insignificante y, de embajadas extranjeras, difícil de probar (tachón) alto funcionario de la Secretaría de Gobernación ha dicho que el gobierno de México tiene pruebas sólidas de que las embajadas soviética y cubana han ayudado a los huelguistas La embajada no tiene tales pruebas y no conoce la naturaleza de las pruebas del gobierno de México Ha habido una participación considerable de grupos ligados a países comunistas y de individuos que han viajado a la URSS o a Cuba y que quizá por eso sean vistos como personas con apoyos extranjeros Estos individuos claramente tienen una fuerte influencia en la formulación de las demandas estudiantiles, que cambiaron su enfoque inicial a raíz del incidente del 29 de julio para incluir temas como la liberación de los presos políticos y la derogación del artículo 145 (el delito de disolución social), demanda para la cual los comunistas han intentado, por años y sin éxito, conseguir apoyo
3 El grado de la influencia de grupos apoyados por el extranjero, en una situación táctica dada, es mucho menos claro La hipótesis que mejor queda a la información actual es que por lo menos uno, y quizá varios grupos extremistas pequeños, bien organizados y disciplinados han operado en momentos a la sombra del amplio, masivo movimiento estudiantil, que ha sido las más de las veces moderado
4 En sintonía con lo anterior, Díaz Ordaz dijo al congresista (Armistead) Selden que la agitación estudiantil original no era de inspiración comunista Sin embargo, poco después comunistas orientados por Moscú obtuvieron posiciones de mayor importancia en la dirigencia del movimiento Posteriormente, este grupo fue desplazado por extremistas de orientación maoista-castrista-trotskista La influencia de estos ahora está rota y el grupo orientado por Moscú tiene sólo una pequeña influencia
5 Así que parece que la izquierda de vieja guardia y la izquierda más nueva, extremista, han estado compitiendo entre ellas y con los moderados por la dirigencia del movimiento de huelga También pudo haber otros grupos ad hoc, representando supuestos intereses de políticos mexicanos descontentos
6 La embajada cree que el grupo comunista de vieja guardia, cuyo liderazgo y organización son bien conocidos por las fuerzas de seguridad, causaron pocos problemas al gobierno, y, hasta cierto punto, el éxito que tuvieron los grupos más extremistas en desplazarlo puede haber sido apoyado por las presiones gubernamentales sobre los de vieja guardia, que los obligó a retirarse
7 Los grupos más nuevos y extremistas han mostrado fuerza de organización, disciplina y recursos, lo que sugiere que esto no fue un desarrollo ad hoc de agitación estudiantil sino una organización ya en existencia y bien desarrollada Informes de que grupos estudiantiles extremistas intentarían interrumpir los Juegos Olímpicos habían causado preocupación entre los agentes de seguridad del gobierno de México incluso antes de que la agitación estudiantil comenzara La evidencia tiende a mostrar que cuando el grupo se volvió activo en el movimiento estudiantil, el gobierno apenas lo había infiltrado superficialmente e identificado a sus líderes La verdadera preocupación del gobierno es que este grupo, ya sea mediante actividad terrorista directa o mediante la capacidad de inflamar a las masas estudiantiles, podría interrumpir los Juegos El problema que tenía el gobierno era identificar y detener a la dirigencia y destruir la organización antes de los Juegos y hacer esto, de ser posible, de una manera que no enfureciera a las masas de estudiantes y no creara una atmósfera pública negativa para los Juegos
8 Conforme se aproximaban los Juegos, las dos últimas metas se volvieron menos importantes puestas en la balanza con la imperativa necesidad de destruir a la organización terrorista y detener a su dirigencia Por lo tanto, una razón de peso para la ocupación del campus de la UNAM por parte de la tropa era la esperanza de que la dirigencia terrorista, que había usado el campus como lugar de reunión, sería aprehendida (De hecho, la mayoría se había retirado del campus poco antes) La ocupación de los campus de Zacatenco y el Casco de Santo Tomás, del Instituto Politécnico, probablemente tenían el mismo motivo: Agarrar a la dirigencia extremista y sus armas En todos los casos, la táctica era la aprehensión de todas las personas presentes, posteriormente tamizar a los detenidos y liberar a aquellos a quienes no se creyera directamente involucrados en la violencia La táctica posterior del gobierno de permitir las reuniones estudiantiles por varios días, para luego hacer aprehensiones masivas parece haber sido diseñada con el mismo propósito Conforme el gobierno fue deteniendo a un número creciente de líderes extremistas, su información sobre la organización y el resto de la dirigencia mejoró
9 Es probable que el gobierno haya permitido a los estudiantes reunirse el 2 de octubre en Tlatelolco Siempre es más fácil prevenir que los grupos de estudiantes se formen que deshacerlos posteriormente: Tenía razones para creer que muchos de los elementos extremistas y la dirigencia estarían presentes, y parece abundantemente claro que se habían hecho preparativos para detener al menos a la dirigencia Parece posible, a la luz de discusiones previas, que el gobierno hubiera preferido hacer esto con un mínimo de violencia, aunque, en todo caso, esto no es seguro
10 Es igualmente claro que numerosos elementos estudiantiles extremistas bien armados estaban cuidadosamente colocados en por lo menos tres de los edificios que rodeaban a la Plaza de las Tres Culturas En cuanto a grupos específicos, uno puede concluir a priori que estos habrían incluido, de una manera o de otra, los de tipo trotskista La embajada ha oído por segunda vez de una Brigada Olimpia, aunque no en conexión con el 2 de octubre Parece poco probable que el despliegue de extremistas armados fuera una medida acordada por todo el Comité de Huelga que, efectivamente, pudo no haber estado enterado de ello por adelantado La evidencia es incompleta o contradictoria sobre si el propósito del despliegue de los extremistas armados era emboscar al Ejército y provocar así una balacera a la vista de la prensa extranjera (que, ellos sabían, estaría presente) o si era de orden “defensivo” La embajada está inclinada a creer lo primero Con el desalojo del campus de la UNAM y otras medidas los estudiantes parecían estar calentándose: Los extremistas pudieron haber pensado que había llegado el momento de echar toda la carne al asador Como ha indicado previamente la embajada, los extremistas tenían la opción de hacer fracasar una solución pacífica provocando violencia
11 Informes de fuentes usualmente confiables y observadores en el lugar varían mucho y a veces son francamente contradictorios acerca de quién disparó los primeros tiros La evidencia preponderante parece indicar que los primeros tiros ocurrieron en o salieron del edificio Chihuahua Si fueron disparados por estudiantes extremistas o por agentes de seguridad vestidos de civil en el edificio sigue siendo un punto de mucha controversia El hecho de que el general de (Fusileros) Paracaidistas José Hernández Toledo fue herido mientras usaba un altoparlante para urgir a la concurrencia a dispersarse pacíficamente sugiere fuertemente que el primer tiro no provino del Ejército Quizá la cuestión de quién disparó el primer tiro nunca se sepa y es, en todo caso, académica
12 El interrogatorio de un gran número de personas (se ha informado que más de 2,000) detenidas en Tlatelolco ha tomado un tiempo considerable La gran mayoría ha sido liberada, pero la operación capturó a un número de extremistas y a sus líderes El gobierno parece creer que el resultado ha sido sustancial en desmembrar a la organización terrorista La técnica de declaraciones públicas de líderes terroristas frente a la prensa ha sido probablemente efectiva en crear miedo, desconfianza mutua e incertidumbre entre los estudiantes en general, así como entre los elementos restantes del grupo terrorista
13 Respecto de las declaraciones públicas sobre conspiración extranjera, es importante notar el uso frecuente en México del chivo expiatorio extranjero y, en esta instancia, están diseñadas para desacreditar al movimiento estudiantil y tal vez, hasta cierto grado, desviar la atención de las largas raíces locales del problema El gobierno ha inferido varias veces la participación soviética y/o cubana, mientras que algunos elementos de la izquierda han culpado a la CIA o el FBI La declaración de Cárdenas no es específica, pero, dado sus prejuicios, puede ser que esté pensando en nosotros Sócrates Amado Campos Lemus cambió el enfoque de la participación extranjera a la posible culpabilidad de políticos locales desleales Se puede pensar que con tantos extranjeros en la ciudad para los Juegos, el gobierno de México no quiere que el enfoque esté en el ángulo extranjero, pero, después de los Juegos Olímpicos, especialmente si vuelven a resurgir los desórdenes estudiantiles, el tema pueda salir de nuevo
Freeman
Dos días después, el telegrama del embajador estaba en el escritorio de Walt Rostow, asesor especial del presidente Lyndon Johnson y experto en temas de seguridad nacional
En papel membretado de la Casa Blanca, alguien escribió:
14 de octubre de 1968
Memo para Walt Rostow
Tema: Disturbios en México
El cable adjunto proveniente de la Ciudad de México contiene un buen análisis sobre los recientes disturbios y valora lo que se sabe sobre influencia extranjera
La mejor evidencia sugiere que la violencia fue iniciada por grupos extremistas pequeños y bien organizados y que la influencia extranjera fue probablemente una factor menor
Sobre el nombre de Rostow hay una paloma, lo que indica, en los usos del gobierno estadunidense, que el funcionario seguramente leyó el memo
El fin (del principio)
“Desde el 18 de octubre, la situación estudiantil en México continúa estando relativamente calmada”, dice el resumen de otro reporte de inteligencia militar, elaborado en diciembre de 1968
Y describe hechos ocurridos en ese mes, como la suspensión de una marcha de Ciudad Universitaria al Casco de Santo Tomás, del IPN, después de la intervención de soldados y policías Y agrega:
A causa de la posibilidad de disturbios, se anunció: Que el 19 de diciembre no habría clases en la UNAM o en los campus de Santo Tomás y Zacatenco por lo que queda del año, y los estudiantes del IPN y de la UNAM anunciaron que sus actividades de huelga serían suspendidas por el resto de 1968
Comentarios:
La suspensión de clases por el resto del año permitirá que las festividades transcurran normalmente; sin embargo, algunos (tachón) creen que más disturbios están en cierne y que los disturbios estudiantiles resurgirán de nuevo en enero de 1969
Para junio del 69, los analistas del Pentágono habían modificado sus predicciones: “Los estudiantes mexicanos no se arriesgarán a otra confrontación violenta con las autoridades mexicanas”, dice, en su sumario, otro reporte de inteligencia militar
¿La razón?
Tal vez porque “cambió la opinión pública” O quizá también porque “Luis Echeverría Alvarez, actualmente secretario de Gobernación, posiblemente sea escogido como nuevo presidente de México”
El texto, fechado, según un sello, el 2 de junio de 1969, tiene una advertencia en mayúsculas: “Este informe no debe ser distribuido en el extranjero, pues tal distribución puede comprometer a la fuente de esta información”
Uno de los párrafos está totalmente tachado, aparentemente el que está dedicado al destape anticipado de Echeverría
El otro dice: “(tachón) él cree que ellos no se arriesgarán a otra confrontación con las autoridades (tachón) diciendo que, justo después de las manifestaciones del otoño último, y su resultado sangriento, el pueblo de México era inicialmente pro estudiantes y estaba enojado con las fuertes medidas que habían adoptado las autoridades Después, cambió la opinión pública, y el pueblo pasó a creer que los estudiantes tenían la culpa de las manifestaciones y sus resultados A causa de este cambio en la opinión pública, los líderes estudiantiles creen serán responsabilizados por futuros desórdenes y que el pueblo no los apoyará

Los exdirigentes estudiantiles desmenuzan las implicaciones de “Parte de guerra”

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Los exdirigentes estudiantiles desmenuzan las implicaciones de “Parte de guerra”

Los exdirigentes estudiantiles desmenuzan las implicaciones de “Parte de guerra”
Al general Gutiérrez Oropeza y a todos los conjurados del 68 espera un juicio en México o en el extranjero
José Alberto Castro
Los documentos dados a conocer en el libro Parte de guerra, de Julio Scherer y Carlos Monsiváis, colocan directamente en el banquillo de los acusados al general Luis Gutiérrez Oropeza, jefe del Estado Mayor Presidencial de Gustavo Díaz Ordaz, y a Fernando Gutiérrez Barrios, director de la Federal de Seguridad en 1968, de acuerdo con un mandato judicial 
Aunque la ratificación de esa resolución está en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el expediente que los implica y que incluye los documentos de Parte de guerra ya fue entregado a la relatora especial para Ejecuciones Extrajudiciales, Sumarias o Arbitrarias de la ONU, Asma Jahangir Y si las autoridades mexicanas no proceden en consecuencia, el caso de los militares acusados —así como de varios políticos hasta hoy intocados tras la matanza de 1968— será llevado a los tribunales internacionales para someterlos a un proceso parecido al que vive el exdictador chileno Augusto Pinochet
Para los miembros del Comité 1968-1998, exlíderes del movimiento estudiantil, los documentos oficiales y testimoniales de Marcelino García Barragán —en aquel tiempo secretario de la Defensa Nacional—, compendiados en Parte de guerra, además de agregar “documentación inédita y de un valor indudable”, señalan a “Gutiérrez Oropeza como el autor de acciones criminales en Tlatelolco” Gutiérrez Barrios, a su vez, “de quien se dice actuó en complicidad, es un virtual testigo clave de los hechos”
El litigio
En entrevista con Proceso, Raúl Álvarez Garín, miembro del Consejo Nacional de Huelga por el Politécnico en 1968 y actual candidato a la dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática, manifestó:
“Los documentos de García Barragán sacados a luz pública, además de su valor histórico e intrínseco, representan evidencias, y deben ser considerados en el litigio judicial que emprendimos algunos miembros de la generación del 68″
Dijo que “la bomba documental” contenida en Parte de guerra es una prueba fehaciente de la existencia de una conspiración o de un plan previo al genocidio de la Plaza de las Tres Culturas Para él, hoy más que nunca, se fortalece la oportunidad de obtener el testimonio ante el Ministerio Público de protagonistas axiales de la represión oficial contra el movimiento estudiantil del 68
En abril último resurgió la posibilidad de investigar lo sucedido hace 31 años, cuando el Juzgado Primero de Distrito en Materia Penal consideró “incongruente” la negativa con que la Procuraduría General de la República respondió a la solicitud presentada por siete integrantes del Consejo General de Huelga (CGH) de 1968, encabezados por Álvarez Garín
Por ello, ordenó a la Procuraduría cumplir con lo dispuesto en el artículo 21 constitucional —que la obliga a investigar y perseguir de oficio los delitos— o en su defecto fundamentar y motivar bien su rechazo, pues sin las pruebas correspondientes tipificó los hechos y se adelantó a establecer un plazo de 30 años como la media aritmética en que procede la prescripción
Inconforme, la Procuraduría pidió la revisión de la resolución judicial y ahora el desenlace está a cargo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), la cual —en fecha no precisa aún— deberá emitir su fallo
En su sentencia del 29 de abril, el juez Miguel Ángel Aguilar López otorgó el amparo a Raúl Álvarez Garín, Roberto Escudero, Félix Lucio Hernández Gamundi, César Tirado, Gilberto Piñeiro Guzmán, Roberto Vázquez Camarena y Javier Ramos Rodríguez, quienes con motivo del 30 aniversario de la matanza, el 2 de octubre de 1998, solicitaron la investigación ministerial de los hechos
El asunto se ventiló mediante el amparo 898/98 en que figuran como presuntos responsables Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez, Marcelino García Barragán, Luis Gutiérrez Oropeza, Alfonso Corona del Rosal, Julio Sánchez Vargas, Gilberto Suárez Torres, Luis Cueto Ramírez, Crisóforo Mazón Pineda, José Hernández Toledo, Ernesto Gómez, Fernando Gutiérrez Barrios y Miguel Nazar Haro, principalmente
Los miembros del Comité 68 siguen en espera de la resolución definitiva, que se encuentra en manos de la ministro Olga Sánchez Cordero
Ahora Álvarez Garín explica que las revelaciones de Parte de guerra refuerzan su acusación contra Gutiérrez Oropeza y Gutiérrez Barrios, y que la entrega del expediente completo de lo sucedido en 1968 a la relatora especial de Naciones Unidas constituye el primer paso —de continuar la renuencia del gobierno mexicano a abrir los archivos e investigar los acontecimientos— para elevar el caso hasta los tribunales internacionales
En referencia al libro de Scherer y Monsiváis, Álvarez Garín comentó:
“La grave revelación es la incriminación directa, testimonial y no documental, de oficiales del Estado Mayor Presidencial que ocuparon departamentos de Tlatelolco para disparar contra los estudiantes y miembros del Ejército”
Considera que el propio García Barragán se exhibe como víctima de las maniobras de Gutiérrez Oropeza, cuando en realidad fue cómplice al mantener en secreto durante más de 30 años “los abusos de autoridad de ese miembro del cuerpo castrense”
Los documentos difundidos, aclara, “no exoneran de responsabilidad criminal a algunos de los personajes involucrados en los sangrientos sucesos”, pues en el libro se incluye sólo la documentación que García Barragán seleccionó, y continúan ocultos documentos esenciales
Pregunta:
“¿Dónde están los documentos relacionados con la integración del Batallón Olimpia? ¿Dónde están las bitácoras y las órdenes que recibieron los pilotos y ocupantes de los helicópteros? Además, no se incluyen informes previos de los servicios de inteligencia”
En cambio, García Barragán “sí se atribuye la autoría de la maniobra para lograr la detención de los miembros del Consejo Nacional de Huelga y se ufana de que él urdió el plan para ocupar distintos departamentos de Tlatelolco, pero luego se muestra sorprendido por la iniciativa de Gutiérrez Oropeza”
Sobre la posibilidad de que en los archivos de la Secretaría de la Defensa y de otros organismos relacionados con la seguridad del Estado pudieran localizarse documentos sustanciales, considera que “es un problema arduo, pues se sabe que hay carencias de información No obstante, pienso que en ciertos espacios, en algunos archivos podemos obtener la información relevante, la correspondiente a las órdenes, la línea de mando, la decisión, planeación, ejecución, y novedades de los sucesos Tal información tendría que complementarse con los testimonios de los participantes Ahora mismo se podría interrogar a miembros del Batallón Olimpia para saber de forma pormenorizada cómo recibieron las órdenes Y así encontraremos las razones de que un batallón del Ejército vistiera ropa de civil el 2 de octubre, hecho que representa un delito grave e implica a los altos mandos del Ejército, quienes al aceptar la ejecución del plan violaron la Constitución
“Parte de guerra confirma que hay una predisposición del Ejército a actuar en acciones represivas ilegales a lo largo del conflicto estudiantil de 1968 La única condición radicaba en que fueran órdenes superiores Esto generó confusión, pues los aparatos de seguridad actuaban en varios sentidos La lección que se puede obtener es que uno de los reclamos de un México democrático implicaría desaparecer el Estado Mayor Presidencial y organismos castrenses como las Guardias Presidenciales”
Paranoia anticomunista
Raúl Jardón, delegado al CNH por la Preparatoria 2 de la UNAM, autor de 1968 / El fuego de la esperanza, y militante del Frente Zapatista de Liberación Nacional, comenta:
“Lo que quiso hacer el exsecretario de la Defensa al recopilar los documentos que hoy son base del libro de Scherer y Monsiváis, fue autoexonerarse y exonerar a las tropas a su mando de la responsabilidad de lo ocurrido en Tlatelolco y en los ataques terroristas anteriores y posteriores
“También muestran esos documentos la histeria y paranoia anticomunista que privaba en las cúpula militares y políticas Aunque García Barragán pretendía atribuir sólo a Luis Echeverría el pecado de actuar movido por la información ‘falseada y exagerada’, en todos sus documentos muestra que el gobierno y el Ejército creían estar enfrentando una situación casi de guerra interna que, según insinúa el general, estuvo a punto de desembocar en la suspensión de las garantías constitucionales”
Jardón observó un detalle significativo:
“García Barragán dice, en la transcripción de la conversación que sostuvo con el general Lázaro Cárdenas, que dio órdenes de aprehender a Sócrates Campos Lemus cuando estuviera ante el micrófono Lo curioso es que Sócrates no estaba programado para hablar en el mitin del 2 de octubre y tomó el micrófono a la fuerza ¿Sabía García Barragán que ello iba a ocurrir?”
Nuevas líneas de investigación
Los exdirigentes estudiantiles Marcelino Perelló y Joel Ortega Juárez, luego de examinar los documentos y confidencias del general Marcelino García Barragán, en entrevistas por separado, coinciden en afirmar que el libro “desata y abre interrogantes”, e “indica líneas de investigación” Es, dicen, una inesperada pieza de un complicado rompecabezas; un volumen donde hay más preguntas que respuestas, pues aporta algunas luces pero también hace surgir nuevas sombras
Perelló y Ortega advierten que Parte de guerra no es un libro cerrado; estiman que los editores han exagerado y es “muy pretensiosa la advertencia de que ya se aclaró el 68″, pero reconocen que “ayuda a comprender lo que sucedió”
El más controvertido de los miembros del llamado Consejo Nacional de Huelga, Perelló, subraya que “no se vale que algunos exdirigentes estudiantiles muestren su desdén frente al libro, porque les da igual que los responsables de la masacre sean el Estado Mayor Presidencial o el Ejército Para ellos la represión provino y es responsabilidad del Estado Esto me parece muy simplista”
El libro es “un testimonio esclarecedor, que sólo se puede validar con los métodos de la historia, contrastándolos con otros testimonios, fuentes y pruebas De ahí me parece que en él hay más preguntas que respuestas”
El exdelegado al CNH por la Facultad de Ciencias de la UNAM señala que la circulación de esa obra actualiza “la exigencia de rendir cuentas” a protagonistas vivos y activos en la política represiva del 68, y atrae a la mente la siguiente pregunta: “¿Por qué aparece hoy? ¿Es casual o se inscribe dentro del actual conflicto estudiantil?”
A su juicio, las afirmaciones de García Barragán tienen repercusiones en el México de 1968 y en el de 1999 De ahí que no sepa a qué obedece el silencio de una buena parte de los participantes en el movimiento estudiantil
También recalca:
“Una de las conclusiones de Parte de guerra podría ser que además de la represión, durante el 2 de octubre se dio una provocación, porque la represión tiene por objeto acabar con el desorden; en cambio, la provocación tiene por objeto aumentar el desorden ¿A quién de los hombres prominentes del Estado le interesaba armar un desmadre?”
No está de acuerdo con quienes dicen que Parte de guerra exculpa al expresidente Luis Echeverría, al enfocar la responsabilidad de Díaz Ordaz y Gutiérrez Oropeza, y asevera:
“Esa es una lectura ingenua, candorosa, porque en situaciones críticas los lazos con instituciones se rompen y las obediencias son cruzadas Aquí hay juegos de intereses, y muchas cosas no cuadran El móvil del 2 de octubre no está claro: ¿para qué detener a los miembros del CNH? ¿Cuál sería el móvil de Gutiérrez Oropeza para ordenar el fuego contra las tropas y los estudiantes? ¿Quién se lo ordenó?”
A su vez, Ortega, quien en 1975, durante la visita de Luis Echeverría a Ciudad Universitaria, lo interpeló con un discurso que encendió la cólera del mandatario, hoy rememora que en ese entonces quedó desprestigiado el Ejército; por lo tanto, las aspiraciones del general Alfonso Corona del Rosal cayeron por tierra y quien permaneció intocado fue Echeverría
Perelló estima que las declaraciones de García Barragán no son suficientes, y recuerda:
“En aquellos días se habló del rompimiento en el aparato del Estado; hacia el 30 julio, cuando la toma de San Ildefonso, uno de los rumores que andaban por ahí estableció que las relaciones entre García Barragán y Díaz Ordaz no iban bien ¿Había dejado de ser (el secretario de la Defensa) el hombre de confianza (del presidente)?”
De las páginas de Parte de guerra, Perelló deduce:
“Se fortalece la versión de que en los círculos gubernamentales se había montado una conspiración para reprimir el movimiento y, al mismo tiempo, favorecer intereses ajenos a los estudiantes y muy próximos al poder Las declaraciones de García Barragán abren un camino a la reflexión y confirman un rompimiento profundo dentro del aparato estatal”
Propone Perelló pasar las confidencias de García Barragán por el agua regia de otros testimonios, y concluye que la vocación represiva del militar era indiscutible
Al contrario, dice que en su memoria no se ha alterado la imagen del rector Javier Barros Sierra, a quien considera “un hombre bien intencionado”, y admite: “Sí era un hombre político, el más político de los rectores de la UNAM: llegó a ser rector después de la caída de Chávez Sin duda, jugó de manera política; pero resulta sorprendente el que se le asocie con Echeverría, al punto como lo presenta García Barragán Además, la iniciativa de la marcha del 1 de agosto no es de Rectoría, sino del CNH En ese momento nos estábamos organizando, y fue cuando se le invitó a la manifestación”
Desagravio al rector
Al igual que Perelló, Ortega no da crédito a las declaraciones de García Barragán sobre Barros Sierra, a quien conoció en 1966, cuando se produjo un conflicto en la Escuela de Economía
“Barros Sierra fue director del Instituto Mexicano del Petróleo —no venía del limbo—; fue secretario de Obras Públicas, alto accionista de ICA, un hombre del poder Lo digo no en desdoro de él, porque su actuación durante el 68 fue la primera fisura del sistema, y tal ruptura entre una persona de la altura de Barros Sierra con el régimen fue tan importante o mayor que la ruptura de Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo en 1987 Barros Sierra protagonizó la primera gran fractura del régimen presidencialista, no acató la voluntad del primer mandatario Esto explica por qué el movimiento alcanzó una dimensión insospechada; él fue un aliado importante no sólo por ser el rector, sino porque era un personaje del sistema que se colocó del lado de los estudiantes”
La conjura
Ortega está convencido de que el 68 provocó una serie de pugnas y conflictos fuera y dentro del aparato estatal, y asevera: “Eso explica la conducta errática del gobierno frente a jóvenes que sucumbían por la asfixia de un régimen autoritario”
Una lectura atenta de Parte de guerra, continúa, obliga a ir más allá de “una oposición maniquea” entre la administración de Díaz Ordaz y los estudiantes, según la cual ya no hay nada que indagar porque el conjunto del gobierno fue el responsable de la masacre
Por el contrario, el libro de Scherer y Monsiváis obliga a preguntarse: “¿Cómo operaron las corrientes al interior del Estado? ¿Qué circunstancias se dieron para permitir la conspiración? ¿Por qué el Estado Mayor Presidencial actuó al margen del secretario de la Defensa? ¿Cómo actuó Echeverría? ¿Quién ordenó al EMP que se adueñara de los edificios y que disparara? ¿Por qué García Barragán admitía solicitudes de intervención del Ejército del secretario de Gobernación sin apelar a que su jefe era el presidente? No queda claro tampoco quién le dio las órdenes a García Barragán
“Parte de guerra deja claro que, en un primer momento, un grupo del Ejército (miembros del EMP), y no el Batallón Olimpia, disparó contra la gente y la tropa; esa fue la tesis que sostuvo Perelló, y por ello fue satanizado Hoy sabemos que ese grupo lo organizó Gutiérrez Oropeza y también se estableció responsabilidad a otro sobreviviente, Fernando Gutiérrez Barrios No sabemos quién dio expresamente las órdenes Sin embargo, queda demostrado que una parte o grupo del Ejército sí disparó desde los balcones del edificio Chihuahua Eso supera la visión comodina de Cuauhtémoc Cárdenas, quien sostiene que la responsabilidad del 68 no fue del Ejército, sino de individuos Parte de guerra hace evidente que hubo una conjura, en la que participaron militares de alto rango, y eso implica a la institución Uno se pregunta si ellos hicieron esos movimientos y contaron con la complicidad de Díaz Ordaz o si García Barragán, sin sospecharlo, fue víctima de la conjura”

“El gobierno de López Mateos cedió a la paranoia anticomunista de Kennedy”

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“El gobierno de López Mateos cedió a la paranoia anticomunista de Kennedy”: la investigadora Aura Hernández

“El gobierno de López Mateos cedió a la paranoia anticomunista de Kennedy”: la investigadora Aura Hernández
El asesinato de Rubén Jaramillo, alentado por Estados Unidos, según testimonios orales y documentos
Julio Aranda
CUERNAVACA, MOR – Bajo la anuencia del régimen de Adolfo López Mateos que armó toda una paranoia “anticomunista”, el dirigente agrarista Rubén Jaramillo Menéndez fue víctima de una incesante persecución alentada por dependencias del gobierno de Estados Unidos que culminó en su muerte y la de su familia en 1962
Esta fue ejecutada por un grupo paramilitar entrenado por individuos extranjeros y por tanto ajenos al Ejército Mexicano
El luchador social cayó asesinado el 23 de mayo de ese año, con su esposa embarazada, Epifania, y sus tres hijos; un mes antes, el 17 de abril, encabezó una protesta en el Zócalo de esta ciudad por el intento de invasión de Estados Unidos a Cuba en Bahía de Cochinos, sucedida cinco días antes En su arenga Jaramillo rompió su apartidismo al declararse afín al comunismo, y líderes del Partido Comunista Mexicano le entregaron a él y a su esposa Epifania Zúñiga acreditaciones como miembros del organismo, lo que nunca se concretó
En esos días, entre jaramillistas y estudiantes de la Escuela de Derecho trascendió la versión de que Jaramillo emboscaría o intentaría acercarse al presidente John F Kennedy a su paso por tierras morelenses rumbo a Acapulco, durante su visita en junio, como parte de la campaña para impulsar la llamada Alianza para el Progreso El gobierno mexicano se alertó y la respuesta no se hizo esperar: el Ejército y cuerpos policiacos reprimieron seis movilizaciones sociales en cinco estados del país
De esos casos, los actos más significativos fueron, además de la muerte de Jaramillo, la matanza de miembros de la Asociación Cívica Guerrerense en Iguala, el 31 de diciembre de ese mismo año Esta derivó en la guerrilla encabezada por Genaro Vázquez que desafió durante 10 años al gobierno federal con el apoyo del movimiento jaramillista Con Gustavo Díaz Ordaz en la Secretaría de Gobernación, López Mateos optó por la represión para evitar la proliferación de otros movimientos sociales
Lo anterior es parte de los primeros capítulos de una investigación realizada en los últimos dos años por Aura Hernández Hernández, titulada “El Movimiento Jaramillista en Morelos (1938-1962)”, que cuenta con el asesoramiento de las reconocidas historiadoras Jane Dale Lloyd Dale y Daniela Spenser Grollova
Licenciada en Comunicación por la Universidad Veracruzana y maestra en Historia por la Universidad Autónoma de Morelos, así como excorresponsal de los diarios El Universal y El Financiero, Hernández encontró indicios basados en pruebas orales y documentales —algunas de ellas obtenidas en el Archivo General de la Nación (AGN)— que le permiten llegar a la siguiente conclusión:
Estados Unidos propició el ambiente para que el gobierno de López Mateos asesinara a Jaramillo, al grado de que pudo haber participado en el complot, ya que testimonios referidos a la matanza muestran que fue ejecutada por un grupo paramilitar comandado por el militar retirado José Ortiz, quien filtraba información a agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA)
En los archivos oficiales se encuentran 12 fichas de grupos paramilitares que rendían informes periódicos a Díaz Ordaz
A su vez, la autora desmitifica la figura de Jaramillo, a quien se le considera como el último “zapatista” por combatir en las huestes de Emiliano Zapata y por sus luchas a favor de campesinos y obreros:
“Jaramillo dio otra concepción al discurso zapatista, contrapuso su sentido del ejido Los zapatistas querían restitución, no dotación Coinciden en la lucha por la tierra, pero Zapata no quería el poder y Jaramillo sí, al contender por la gubernatura de Morelos El jaramillismo no fue una continuidad del zapatismo, sino su más fuerte impugnador Más que una identificación con Zapata, Jaramillo se sumó al cardenismo”
Hernández Hernández analiza la vida de Jaramillo a partir de 1938, cuando el presidente Lázaro Cárdenas del Río crea la cooperativa de trabajadores del ingenio “Emiliano Zapata”, en Zacatepec, con lo que acepta un pacto de dominación que perduró hasta el régimen cardenista; Jaramillo se convirtió en parte importante de la clase política local, amigo del gobernador Elpidio Perdomo, militar retirado por quien el líder campesino intervino ante Cárdenas para evitar su remoción de la gubernatura
Rubén Jaramillo rompió con los sexenios de los presidentes Manuel Avila Camacho y López Mateos cuando el gobierno ya no tuvo nada que ofrecer a los campesinos; además, existía la presión de Estados Unidos por erradicar a todo aquello que oliera a izquierda o comunismo Esos dos presidentes amnistían al campesino rebelde gracias a la intervención de Cárdenas del Río
A la investigadora no le queda la menor duda de que los movimientos sociales en la periferia del centro del país, aparentemente marginales y sin relación, empujaron en la Ciudad de México las protestas de ferrocarrileros, médicos y estudiantes que culminaron con el desenlace funesto del 2 de octubre de 1968 Todo esto en un ambiente anticomunista alentado por el triunfo de la Revolución Cubana y el surgimiento de agrupaciones de intelectuales, como el Movimiento de Liberación Nacional (MLN), en el que participaron los intelectuales Víctor Flores Olea, Elena Garro, Carlos Fuentes, entre otros, bajo la promoción de Lázaro Cárdenas
“La muerte de Jaramillo es uno de los primeros indicios de la etapa represora del México contemporáneo, es un asesinato impune del que el gobierno no ha otorgado ninguna explicación”, expresa la investigadora, cuyos aportes serán sumados a los de un grupo de artistas y líderes campesinos ligados al jaramillismo que pretende desempolvar esa historia a través de la película que realiza Oscar Menéndez (ver recuadro)
Vida rebelde
Rubén Jaramillo nació en 1900, en el poblado de Real de Zacualpan, Estado de México Su abuelo Julián Jaramillo combatió en las filas juaristas contra la invasión francesa A los 17 años es nombrado capitán primero de caballería en el ejercito zapatista Jaramillo depone las armas en 1918, pero nunca las entrega al gobierno de Carranza
Luego se convierte en pastor de la Iglesia Metodista En 1927, organiza con arroceros la constitución de la Sociedad de Crédito Agrícola, que es autorizada por el Banco Nacional de Crédito Agrícola, y disuelta cuando éste obliga a pagar fuertes intereses
En 1933, Jaramillo reúne a campesinos y pide a Lázaro Cárdenas apoyo para la construcción de un ingenio bajo el régimen de cooperativa Cárdenas cumple su promesa en 1938 y el dirigente agrario es nombrado presidente del Consejo de Administración, puesto al que renuncia presionado por caciques locales En 1940, rompe con el gobernador Elpidio Perdomo, quien lo amenaza de muerte, y el ingenio estalla en huelga en 1942, tanto de obreros como de productores de caña
El 12 de febrero de 1943 pretenden asesinarlo Jaramillo retoma las armas y lanza el Plan de Cerro Prieto Se une a las guerrillas que impugnaban la decisión del presidente Avila Camacho de instaurar la obligatoriedad del servicio militar nacional Año y medio después acepta la amnistía ofrecida por Avila Camacho
Para 1945 funda el Partido Agrario Obrero Morelense, que apoya la candidatura presidencial del general Miguel Henríquez Mendoza Jaramillo era postulante a la gubernatura, pero pierde a causa de un fraude (al igual que en 1951) Vuelve a las armas un año después López Mateos le otorga la amnistía y Jaramillo regresa a la lucha política al tratar de colonizar los llanos de Michapa y El Guarín
Al no obtener respuesta de las autoridades agrarias, los jaramillistas invaden los predios, pero son desalojados por el Ejército Luego sobreviene su asesinato, a pocos días de haberse encontrado en la Ciudad de México con López Mateos, quien le dio un abrazo en seña de reconciliación
Aura Hernández explica a Proceso que durante la hegemonía del régimen cardenista Jaramillo asume el pacto de dominación, en el que los movimientos sociales y el Estado ceden intereses para conservar la gobernabilidad:
“Ese pacto se rompe de plano con López Mateos, incluso hay testimonios de que Cárdenas interviene para que se le otorgue amnistía Precisamente cuando Cárdenas se abre más al comunismo y a las organizaciones sociales, Jaramillo es asesinado”
Uno de los episodios significativos en la vida de Jaramillo es cuando conoce a Mónico Rodríguez Gómez, comunista quien politiza la lucha del movimiento jaramillista: “Mónico fue una pieza fundamental que armó alianzas con diversos grupos sociales, por ejemplo, con los cívicos de Genaro Vázquez en Guerrero, cuando éstos apenas se organizaban en la lucha armada Le da el cariz socialista, y los jaramillistas son recibidos en luchas agrarias de diferentes sitios de la entidad”
Fernando Acosta y Fermín Rodríguez, hijo de Mónico, los dos colaboradores de Aura Hernández, refieren que Jaramillo empezó a politizarse a través de uno de los periódicos editados por los hermanos Flores Magón que recibía su abuelo Julián Al llegar a Zacatepec, el pastor metodista es invitado por Mónico a unas sesiones de trabajo en una peluquería para estudiar marxismo
Hernández Hernández apunta que uno de los grandes proyectos de Jaramillo con características socialistas era la colonización de los llanos de Michapa y El Guarín: “Jaramillo aglutinaba a campesinos por la necesidad de luchar por la tierra ante una nueva oligarquía conformada por fraccionadores nacionales y extranjeros que despojaron parcelas dotadas por Lázaro Cárdenas La intención en Michapa y El Guarín era que los campesinos se adueñaran de los procesos de producción, pero que la riqueza fuera repartida equitativamente El gobierno lo vio como un riesgo; el Ejército intervino ante la amenaza ‘comunista’ que podía extenderse por todo el estado”
Paranoia anticomunista
La investigadora encontró en el AGN decenas de cartas de ciudadanos norteamericanos y mexicanos que pedían a López Mateos aplicar mano dura “a los grupos desestabilizadores que esparcen la amenaza comunista” También encontró misivas que piden cesar la represión contra luchadores sociales
Hernández Hernández rescató una extensa carta de cuatro cuartillas a renglón cerrado que el secretario general de la CTM, Fidel Velázquez, envió a López Mateos el 7 de marzo de 1959 en la que denuncia que el Partido Comunista Internacional junto con la extrema derecha “está infiltrando instituciones revolucionarias” para apoderarse de las direcciones de sindicatos Aplaude el hecho que “los agitadores, al desafiar al jefe de la nación, fueron reprimidos por la fuerza pública” Advierte que los comunistas “están haciendo una intensa labor de agitación entre los campesinos, obreros y burócratas, a fin de tender sus tentáculos para adueñarse del poder”
Para combatir “la amenaza”, Fidel Velázquez propuso una lista de ocho medidas, entre las que resaltan emitir un manifiesto a la Nación para dar a conocer las actividades subversivas de los comunistas y que el pueblo las combata; orientar a los trabajadores “para conservarlos en la unidad y la disciplina a fin de preservarlos contra la campaña insidiosa en su contra”; demandar a las autoridades de trabajo que no se registre a ningún sindicato, federación o confederación producto de conflictos intergremiales intencionalmente provocados para evitar lo que ocurrió en el caso de los ferrocarrileros “donde se reconoció a Demetrio Vallejo sin razón ni derecho alguno”
En el extremo, en el AGN existe una carta fechada el 9 de marzo de 1962 enviada a López Mateos por Covián Martínez Vidal, dirigente del MLN en Matamoros, Tamaulipas, donde denuncia que una vez constituido el organismo llegaron a la ciudad “agentes de la policía estadunidense y empezaron a hacer investigaciones de los antecedentes de quienes tenemos el honor de encabezar el MLN
“La radio y TV de Weslaco y Harlingen, Texas (canales 4 y 5) llegaron a lo inaudito: a media noche retrataron la casa del que escribe exhibieron transmisiones diciendo que en Matamoros se había registrado un brote castrista unos diarios dijeron que agentes del FBI estaban haciendo investigaciones aquí como si tuvieran derecho a hacerlo”
López Mateos —agrega Aura Hernández— tenía un doble lenguaje ante la crisis Cuba-Estados Unidos En el discurso reprochaba la intromisión estadunidense, pero en los hechos la apoyaba, como lo comprueban los informes de inteligencia desclasificados en los cuales el presidente mexicano ofreció en 1960 a Washington la península de Cozumel para invadir la Bahía de Cochinos y derrocar a Fidel Castro, según la información publicada en Proceso (No 1128)
La investigadora obtuvo del periódico local Presente, dirigido por Cristóbal Rojas —cercano a Jaramillo— un testimonio de que los grupos paramilitares eran entrenados por agentes de la CIA, tanto en Morelos como en Guerrero, para contrarrestar la movilización de Genaro Vázquez
“En el Archivo General de la Nación hay doce archivos de grupos paramilitares que entregaban reportes periódicos a Díaz Ordaz Están las fichas, pero no los documentos También hay muchas fichas que dicen ‘Informes diversos del gobierno mexicano a Estados Unidos’ enviados entre 1952 a 1962, pero no hay textos Existen cartas de ciudadanos que denuncian la existencia de ‘jefaturas de guerrilla’ que no eran guerrilleros ni tropas del Ejército, sino grupos armados que perseguían a maestros y a campesinos, y tenían órdenes de asesinar a todos aquellos acusados del delito de disolución social
“Hay un archivo especial vacío del capitán José Martínez, quien encabezó el asesinato de Jaramillo Por otro lado, hay una carta del general Pascual Cornejo Braun dirigida a sus mandos superiores militares que revela que López Mateos lo envió personalmente a Cuernavaca en 1959, cuando el jaramillismo estaba fortalecido Pero de los otros documentos no hay nada, después de 30 años el gobierno todavía tiene pudor ante el comunismo”, puntualiza
Jaramillo y Kennedy
La investigadora recogió los testimonios de Lilia Rojas, esposa del director de Presente; el jaramillista Cirilo García, y el entonces estudiante de la Escuela de Derecho, Benito Barba García, para confirmar que existía una gran preocupación en torno de Jaramillo por la visita del presidente Kennedy, en junio de 1962
“Jaramillo ya se había asumido comunista Lilia Rojas recuerda que su esposo le dijo a Rubén: ‘Escóndete, ya no salgas, te van a matar porque viene Kennedy’ Barba García fue uno de los estudiantes que el Ejército se llevó por la fuerza a Veracruz semanas antes de la visita de Kennedy García recuerda que el presidente de Estados Unidos visitaría extraoficialmente la zona arqueológica de Xochicalco para después seguir al puerto de Acapulco, trayecto en el que sería emboscado por los jaramillistas Cirilo García, uno de los jaramillistas sobrevivientes, corrigió esa versión y dijo que el plan era acercarse a Kennedy para entregarle unas peticiones”
Lo cierto es que había toda una estrategia represiva contra movimientos sociales Un año antes de la matanza del dirigente agrario fue reprimido el movimiento de Salvador Nava en San Luis Potosí; ocho días antes de la muerte de Jaramillo el gobierno enfrentó a movilizaciones sociales en Ursulo Galván en Huayacocotla, Veracruz, en Mezquital, Hidalgo, y en Culiacán, Sinaloa La última acción se produjo el 31 de diciembre de 1962 en Iguala, contra los “Cívicos”, donde murieron más de 60 personas”
Por separado, Fermín Rodríguez recuerda que su hermano Javier acudió a la casa de Jaramillo minutos antes de que militares y civiles tendieran un cerco: “Javier fue a entregarle una consigna a Rubén Al salir de la casa vio gente ajena al Ejército, algunos de ellos de nacionalidad extranjera, otros compañeros los reconocieron después como informantes de Estados Unidos”
La investigadora subraya que los testimonios recabados afirman que un grupo paramilitar, independiente del Ejército, asesinó a Rubén
“Jaramillo se había escapado de emboscadas anteriores Ese día un grupo de 70 hombres civiles y con vestimentas militares rodearon la casa de Jaramillo en Tlalquitenango, se apostaron estratégicamente hasta que la familia fue sacada del domicilio y llevada a Xochicalco Ahí fue violada la señora Epifania ante los ojos de Jaramillo y sus hijos Quien dio las órdenes fue precisamente José Ortiz, un militar retirado acusado de ser informante de la CIA”
La muerte pesó en el ánimo de las cabezas del MLN López Mateos pronunció varios discursos contra el comunismo Luego de la matanza, organizaciones campesinas convocan a un congreso en Morelos para constituir la Central Campesina Independiente (CCI) Lázaro Cárdenas confirma su asistencia, pero otro mensaje anticomunista de Adolfo López lo orilla a desistir y quien viene a la reunión es Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano
“El jaramillismo es un movimiento que sobrevive porque el campesinado es el sector más explotado Sin embargo, una de las más grandes dudas es el motivo que orilló al gobierno a matar al líder agrarista Quizás el gobierno nunca lo diga porque los indicios más fuertes señalan que López Mateos obedeció a intereses de Estados Unidos para desactivar un movimiento que crecía por diferentes partes del país y amenazaba la estabilidad que pedía Washington”, puntualiza Hernández Hernández

cuando los intelectuales se fascinaron con echeverría

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cuando los intelectuales se fascinaron con echeverría

Cuando los intelectuales se fascinaron con Echeverría
Judith Amador Tello y Armando Ponce
Engañados o seducidos por el poder, intelectuales de los años setenta cedieron a la tentación de acortar la famosa “distancia con el príncipe”, que como norma siguen muchos pensadores, y dieron su respaldo al presidente Luis Echeverría 
Metidos en un avión, que el escritor Gabriel Zaid bautizó entonces como “de redilas”, varios de ellos acompañaron al titular del Poder Ejecutivo en una gira por Sudamérica y asumieron en la frase “Echeverría o el fascismo” su adhesión al régimen
“Engañados no”, dice convencido el historiador Lorenzo Meyer, quien recuerda que recibió invitación para ese viaje y la rechazó, pero “según dicen, fue vergonzosa la situación”
En el marco de las comparecencias recientes del expresidente ante la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado por las matanzas de Tlatelolco y del Jueves de Corpus Christi, además de Meyer, hablan en entrevistas con Proceso sobre la relación entre los intelectuales y Echeverría, los escritores Elena Poniatowska, Juan Bañuelos y Marco Antonio Campos, el investigador social Isidro Cisneros y Pablo Gómez, representante del PRD ante el Instituto Federal Electoral (IFE)
Mientras Cisneros plantea que así como se está llamando a cuentas a Echeverría, llegó el momento de juzgar a aquellos intelectuales que lo respaldaron, Gómez plantea que las actitudes de éstos no influyeron en el curso del movimiento estudiantil ni democrático del país Pero en lo que coinciden todos es en que un intelectual no debe jamás abandonar su crítica frente al poder
Espaldarazos y puñaladas
Aún sin esclarecerse la masacre del 2 de octubre de 1968 y recién llegado a la Presidencia, Echeverría recibió el apoyo acuñado en la frase “Echeverría o el fascismo”, cuya autoría se ha atribuido lo mismo al escritor Carlos Fuentes, quien se desempeñó como embajador de México en Francia, que al historiador y periodista Fernando Benítez
En entrevista con Proceso (807) en abril de 1992, Benítez respondió ante la pregunta de si había sido de Fuentes:
“Fue una expresión exacta y debo haberla repetido yo en alguna ocasión En ese momento la situación de México era muy grave y podía haber caído en un fascismo del que nos salvó Echeverría Su única medida represiva y fascista fue el golpe en Excélsior Ahí se enfrentaron los poderes de la prensa y del Ejecutivo, pero fue un único caso”
Siete años antes había también declarado en este semanario, cuando se le preguntó directamente si era suya la frase:
“En el Excélsior de Scherer se publicó una frase desde Tokio: ‘Echeverría o el fachismo’ Fui muy criticado Pero en realidad, desde los sangrientos acontecimientos de Tlatelolco —en los que el Ejército tuvo una actuación decisiva para terminar con el conflicto y masacrar a los jóvenes— corríamos el peligro de que el Ejército ocupara el poder con la complacencia, naturalmente, de los Estados Unidos”
En un artículo titulado “Seducidos, llamados y quemados”, Jorge Ibargüengoitia se preguntaba si, por estar cerca del gobierno, los intelectuales eran escuchados, y sentenció (Proceso, 633):
“A mí más bien me parece que está desprestigiando a algunos de ellos Cuando Benítez dijo que para los intelectuales de izquierda no había más alternativa que entre Echeverría y el fascismo, le dio a Echeverría el espaldarazo, muy cierto, pero él se dio a sí mismo una puñalada”
El mismo fundador de los suplementos culturales de Novedades, Siempre!, Unomásuno y La Jornada admitió después que “a los presidentes sólo puede juzgárseles por los resultados de su gestión, cuando concluyen su mandato”, y recordó que él, Fuentes y Víctor Flores Olea habían sido acusados de haber dado la espalda a la matanza de Tlatelolco
Fuentes, quien en un diálogo con el periodista James R Fortson (publicado en 1973 en el libro Perspectivas mexicanas desde París), calificó como “un gesto que sin duda le honra” el que Gustavo Díaz Ordaz se hubiese imputado toda la responsabilidad por la matanza del 68, y tras comparar a Echeverría con Francisco I Madero y Lázaro Cárdenas, respondió a quienes criticaban su respaldo a Echeverría:
“No acabamos de digerir nuestros traumas () Creo que en primer lugar el responsable único fue el presidente de la República de México En segundo lugar, que en Tlatelolco intervino el Ejército por órdenes de la Presidencia y de la Defensa, no de Gobernación Y en tercer lugar, que aunque Echeverría hubiese sido 100% responsable del 68, no podemos hacer una política a base de la noción cristiana del pecado original y convertirnos en estatuas de sal mirando siempre hacia atrás”
Casi tres décadas después, Fuentes explicó a este semanario (1167) que no sólo él, sino otros escritores, como Benítez y Octavio Paz, habían creído en la llamada apertura democrática prometida por Echeverría, pero insistió en considerar que existía realmente el temor de que el poder hubiera sido tomado por los militares
Lo cierto es que no todos los intelectuales fueron seducidos por el poder Gabriel Zaid, quien guardó distancia, escribió en septiembre de 1972 (número 12 de la revista Plural, dirigida por Paz) una “Carta a Carlos Fuentes”, en la que le cuestionaba su amistad con Echeverría, no obstante la represión estudiantil del 10 de junio del año anterior:
“Si eres amigo de Echeverría, ¿por qué no le ayudas privadamente con el mayor servicio que nadie le puede hacer: convencerlo de que Corpus no es un pelo en la sopa de la apertura, sino la prueba pública de si cree que podemos democratizarnos, o si cree, como don Porfirio, que todavía no estamos preparados?”
Zaid se pronunció por la total independencia de los intelectuales del poder Y Fuentes, 27 años más tarde, le dio la razón (Proceso, 1167):
“A la larga, él tuvo la razón, en el sentido de que estaba proponiendo que el intelectual siempre debe ser independiente del poder y no darle un apoyo”
En un texto titulado “Los intelectuales y el Estado: la engañosa fascinación del poder”, publicado en esta revista en febrero de 1996, el historiador Enrique Krauze coincidió con Zaid en que “la mejor relación entre los intelectuales y el Estado es la separación de sus poderes”, y lamentó que quienes se integraron al régimen echeverrista, creyendo “cambiar las cosas desde adentro”, sacrificaron consciente o inconscientemente “lo más preciado: la vocación crítica y la libertad intelectual”
En sus “Personales memorias del sexenio” (Proceso, 5), el escritor Ricardo Garibay narró su experiencia al respecto Desde noviembre de 1968, recordó, se propuso estar lo más cerca posible del poder para incidir “en bien de la nación” en las decisiones, y reconoció:
“Nunca fui informado de nada importante, nunca se me consultó para nada () Me equivoqué () Me pasé de ingenuo Comprobé a mi costa que la inteligencia no debe ni puede estar con el poder, sino enfrente del poder y contra el poder, para beneficio de ambos”
Fascinación por el poder
¿Se dejaron engañar o seducir? Responde Meyer:
“Engañar no, podemos quitar ese concepto, no hay engaño ¿Seducción? Pues yo supongo, porque el poder siempre ha ejercido esa fascinación El intelectual considera que —al menos— conoce parte del mundo de las grandes fuerzas que le dan sentido a la política, al proceso social, a la economía, a la cultura, cree conocerlas o al menos vislumbrarlas y, sin embargo, no tiene absolutamente nada de poder Es la sensación entre el dominio intelectual, la comprensión de las grandes variables y una vida cotidiana en la que no se tiene absolutamente nada”
En su opinión, un intelectual puede estudiar y comprender al poder, pero nunca lo suficiente como para ser parte, lo cual puede ser desagradable para algunos que entonces se sienten halagados al ser llamados y consultados por un presidente:
“Es más atractivo que decir: ‘escribí esto y a ver quién lo lee, un estudiante, una persona de un periódico y listo’, pero también es gente sin poder ‘lo escribí en Proceso y lo leerá sepa la fregada quién y servirá para quién sabe qué’ Pero, en realidad, ése es el papel que debe cumplir el intelectual: el de lanzar las ideas no para el poderoso, sino para el que está bajo el dominio del poderoso”
Enfatiza:
“El intelectual debe estar siempre, por definición, insatisfecho porque la realidad nunca es perfecta, siempre se puede mejorar Entonces, si hay un papel útil del intelectual, es mostrar la distancia que hay entre lo realmente existente y lo que puede existir en un sentido mejor o también peor”
En esta última opción, pone como ejemplo la misma frase “Echeverría o el fascismo” y pregunta si realmente había el peligro de un régimen así o fue la fabricación de una realidad, que no era posible, para presentar a Echeverría “aunque autoritario y parte de la represión, como el menor de los males”
Y es que considera muy duro el término fascista y juzga que utilizarlo para el expresidente es darle mucha importancia, cuando sólo fue “un burócrata autoritario, maquiavélico en el sentido pequeñito del término”
Descrito por el desaparecido Heberto Castillo en un reportaje (Proceso, 136) en el que narra cómo Alfonso Martínez Domínguez, regente de la Ciudad de México durante el echeverrismo, le aseguró que “la matanza del Jueves de Corpus fue preparada por Luis Echeverría”, el ambiente político dividió a los movimientos sociales:
“Echeverría se empeñaba en hablar de ‘apertura democrática’ en tiempos en que las manifestaciones de disidencia se hallaban prácticamente congeladas Los universitarios estaban atrincherados dentro de las escuelas y los únicos movimientos discrepantes eran la guerrilla, urbana y rural Echeverría hacia vislumbrar a algunos mejores tiempos La liberación parcial de los presos del 68 parecía anunciar una apertura más amplia Los rumores de una ruptura entre Echeverría y Díaz Ordaz hacían concebir esperanzas Pero había obvios representantes de GDO dentro del gabinete Alfonso Martínez Domínguez era uno de ellos, Julio Sánchez Vargas, el procurador, otro”
En ese contexto se encontraban también divididos los intelectuales Meyer distingue que siempre ha habido varios tipos de pensadores ligados al poder; el primero, como Lucas Alamán, no sólo se vincula en el poder, está dentro; luego hay otro, del tipo de Justo Sierra, que ejerce el poder desde instituciones académicas; y también los que no tienen puestos administrativos formales pero se relacionan “con los poderosos, más que con el poder” Y aquellos que permanecen al margen y ejercen libremente la crítica
En el programa radiofónico Monitor del pasado miércoles 10 de julio, en un debate entre los analistas políticos, Lorenzo Meyer, Alfonso Zárate e Isidro Cisneros, éste último lanzó al aire la propuesta de que así como ha sido citado a comparecer a Luis Echeverría, se llame a cuentas a los intelectuales que respaldaron su gobierno Mesurado, Meyer dice a Proceso:
“Sí, recuerdo que eso dijo Isidro y no es fácil decir: oye, se te pasó la mano o no tiene nada que ver con el asunto”
Pero no descarta:
“Yo podría decir también: por qué no llamar a cuentas a esos miembros de la Iglesia que no dijeron nada, y por qué no llamar a cuentas a esos empresarios Llamar a cuentas a esos intelectuales, si se propone como una cuenta moral —porque legal no se puede—, pero llamar a una especie de juicio moral, como parte del conjunto de actores de la época, actores socio-políticos o socio-político-culturales, entonces también decir:
“¿Y los directores de los diarios? Usted dirá: ‘Pues yo vengo de Proceso y Proceso viene de Scherer’, y estamos hablando de una excepción, pero, ¿y los de los otros periódicos?, ¿y la televisión? Y entonces podemos ir haciendo una pequeña lista y, en ese sentido, que los intelectuales entren en esa lista está bien”
Añade que todo fue parte de un conjunto dentro de una estructura autoritaria en la cual ejercer la crítica era ciertamente difícil, pero lo hicieron escritores como Daniel Cosío Villegas
El investigador de El Colegio de México ve las comparecencias de Echeverría como el principio de un proceso, pero no confía en que “alguien termine en la cárcel”, pues considera que los crímenes ya prescribieron y será difícil definirlos como genocidio
Sin embargo, vislumbra como una posible salida para el expresidente la misma que adoptó la semana pasada Augusto Pinochet en Chile, al tener que decir “estoy loco” para librar la cárcel; ello representó, en opinión de Meyer, una humillación para el exdictador, para el Ejército, para los autoritarios y para el sistema “que lo engendró”:
“Podemos decir lo mismo del caso de Echeverría: podrá quedarse en su casa, podrá morir en su cama, pero en la conciencia de los que tengan conciencia —no necesariamente son todos— queda muy claro que ese personaje ha sido reducido a su exacto término, a su exacta dimensión, que es la pequeñez del que hace su carrera en la burocracia autoritaria, que da órdenes y que luego desconoce la responsabilidad de esas órdenes”
Sanción moral
Profesor investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales especializado en temas como el genocidio, la intolerancia, la discriminación y el racismo, Isidro Cisneros reitera vía telefónica su posición de llamar a cuentas a los intelectuales:
“Es una sanción moral: la crítica a una generación de personas de la cultura que no estuvieron a la altura de los reclamos, por ejemplo José Luis Cuevas, ayer declarando que hicieron el grupo de los rupturistas como una crítica en defensa de la libertad de expresión, pero se le olvidó que días antes lo habían entrevistado en relación con Echeverría y manifestó toda su lealtad y su cariño hacia a un personaje que tiene esa trayectoria histórica Yo creo que hay que hacer distinciones y hacernos responsables de lo que decimos”
El académico no ciñe su propuesta al período echeverrista Señala:
“Ahora que estamos descubriendo los beneficios de la democracia, ponemos en el banquillo del juicio de la historia a los intelectuales para recordar cómo, ya desde temprana hora del siglo XX, muchos se colocaron del lado de los vencedores del movimiento revolucionario Y esa idea de estar con el poder les permitió a muchos mantener ciertas canonjías, un estatus social y económico que les permitió producir su obra literaria, artística, su poesía”
Aclara que no se debe ver “maniqueamente” que todos los intelectuales se colocan de uno u otro lado del poder, pero insiste en la crítica a aquellos que no desempeñaron su función analítica en el sexenio de Echeverría ni frente a movimientos de gran envergadura, como el 68 y el 71 A aquellos que “cerraron los ojos frente a la masacre” Y coincide con Meyer en señalar la actitud de la Iglesia, que se puso del lado del Estado
—¿Los intelectuales se fueron con la finta de que Echeverría era la opción, fueron engañados?
—No, fueron halagados por el poder y ellos cayeron, porque el poder siempre necesita de los intelectuales, porque son una pieza importante de la opinión pública
En la lista de quienes disintieron del echeverrismo, Cisneros recuerda a Paz, que además había renunciado en el gobierno diazordista a su cargo de embajador en la India como protesta por la matanza de Tlatelolco; igualmente David Alfaro Siqueiros, y a José Revueltas, quien se encontraba en la cárcel
—¿Son válidos ahora los arrepentimientos?, ¿es válido que se reconozca ahora el error y se admita que se debió guardar distancia del poder, como lo hizo Fuentes hace unos años?
—Los intelectuales deben formular y ser los primeros en ejercer la autocrítica, pero hay ciertas fronteras que el hombre de cultura no debe rebasar, porque de otra manera se convierte en un político Esas fronteras se rompieron no sólo con Echeverría, también con Carlos Salinas de Gortari y por mucha autocrítica que a veces se haga, el costo político y cultural que pagan los intelectuales es la pérdida de la credibilidad
“Los intelectuales que en México predominaron durante los años ochenta y noventa hoy, con todo y sus grandiosos programas de televisión, creo yo, gozan de muy poca credibilidad La transición mexicana está buscando, y seguramente encontrará un tipo de intelectual, ligth o reformista, pero radical en sus convicciones, que se convierta como en todos los países normales, democráticos, en una voz de la conciencia social que critica siempre los excesos de poder”
La misma autocrítica propone el poeta Marco Antonio Campos, quien señala que son José Luis Cuevas y otros intelectuales los que deben responder si fueron engañados o qué sucedió en aquel momento
Añade que todos los presidentes de la historia reciente (Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo) han querido acercarse a los intelectuales en mayor o menor medida Y repite la lección:
“Los intelectuales siempre deben estar lejos del poder”
No caer en tentación
Luego de recibir un homenaje del Sindicato de Electricistas, el pasado jueves 11 de julio, la escritora Elena Poniatowska recuerda telefónicamente desde su casa que en alguna ocasión Octavio Paz dijo que Echeverría le había devuelto la claridad a las palabras
El premio Nobel evocó aquel momento en una entrevista con Julio Scherer en Proceso (58) (Ver recuadro)
Para Poniatowska, lo mejor es “guardar la distancia frente al príncipe para poder criticarlo y no caer en ningún tipo de tentación” Asegura que fueron muchos los intelectuales que se hicieron amigos de la familia Echeverría, entre ellos Manuel Marcué Pardiñas y Heberto Castillo:
“Muchos iban a Los Pinos por su agua de jamaica, de chía o su horchata, incluso gente que había estado en la cárcel En general, el sexenio de Echeverría se caracterizó por llamar a los contestatarios, a los opositores del gobierno, porque incluso a Heberto Castillo lo invitaban muchísimo a Los Pinos, y Heberto Castillo fue uno de los más perseguidos en el 68 Eso lo puede usted decir, él acudía a Los Pinos”
Pero no considera el hecho como una traición al movimiento sesentayochero:
“Si examina la trayectoria de Heberto Castillo a lo largo de su vida, jamás lo podría usted acusar de traidor, ni a Manuel Marcué Pardiñas que hizo esta espléndida revista Problemas agrícolas e industriales de México, y la Revista Política que era de oposición al gobierno Lo mismo muchos de los que sufrieron cárcel, el mismo José Revueltas, también se le podría haber acusado de trabajar en Cinematografía ¿no?, y yo creo que si hay un hombre puro en México, es precisamente Revueltas Si él no está libre de pecado, no sé quién lo esté”
—¿Recuerda los viajes?
—Sí, yo nunca fui aunque me invitaron
—¿Quién los invitaba?
—Bueno, la relación de muchos intelectuales con Echeverría creo que se hacía a través de Fausto Zapata
En sus oficinas del IFE en Tlalpan, Pablo Gómez no juzga duramente a los intelectuales que se adhirieron o respaldaron a Echeverría y hasta considera que muchos compartían con los estudiantes los buenos deseos, la esperanza de un cambio, el cumplimiento de las demandas del 68, “a partir de una especie de cruda que le diera el régimen, pero resulta que el régimen seguía en la borrachera de sangre y represión”
Según él, a los estudiantes en realidad no les preocupaban las declaraciones de los intelectuales porque estaban más ocupados y preocupados en reorganizar su movimiento para entonces ya fraccionado:
“Y, ¿sabes por qué no? Porque los intelectuales que estaban en la línea del aperturismo, no se la habían jugado con nosotros”
Ninguno, en su opinión, fue líder o ideólogo del movimiento estudiantil, ni siquiera gente como Víctor Flores Olea, el rector Javier Barros Sierra o el poeta Octavio Paz:
“Octavio Paz no guiaba con sus ideas al movimiento, no tenía influencia en la masa estudiantil, no fue ideólogo, es más, sostengo —desde luego, es una tesis muy discutible, como todas, ésta más si se quiere— que nunca fue ideólogo del movimiento democrático mexicano en ninguna de sus vertientes”
—-Hay una propuesta de llamar a cuentas a los intelectuales
—Es un disparate, para nada No, ellos no tienen la menor ni más remota responsabilidad por los actos genocidas de Echeverría, ellos manifestaban sus ideas, tenían todo el derecho de manifestarlas, nosotros respetamos esas ideas aunque no las compartíamos, ellos estaban en el plan de la democracia, no estaban en la represión
El poeta Juan Bañuelos, quien fue miembro fundador del grupo poético La espiga amotinada (Jaime Labastida, Jaime Augusto Scheley, Óscar Oliva, Eraclio Zepeda) y representante de la Conai (Comisión Nacional de Intermediación) en el conflicto del EZLN, recuerda cuando Gobernación llamó a los intelectuales para el “avión de redilas” a Buenos Aires Él fue invitado y no aceptó Evoca que había una lista completa Eso fue en 1974 Al igual que Lorenzo Meyer, lamenta:
“Recuerdo que fue una cosa muy vergonzosa”
Había que ver —dice— quiénes fueron engañados y se fueron con la finta
“Pasa lo mismo que ahora —señala— Es la misma propuesta de democracia que en la época de Echeverría, en la que cayeron varios incautos y lo acompañaron a un viaje Los escritores apoyaban a su gobierno y le daban una cobertura internacional en la política que le servía para taparse de la culpa del 68
“Ahora es igual, pero los intelectuales y escritores se hacen cómplices con el silencio, porque no sabemos a dónde vamos con este pretexto del cambio, pues no hay una transición ni una democracia Estamos manipulados por una mentira perversa o por una inteligencia ingenua Sólo que ahora hay un poder global cínico, de gobernantes cínicos
“Tenemos la obligación de pronunciarnos, y sobre todo en la cultura que ha sido la parte más atacada en todos los órdenes; los escritores no habíamos sido vulnerados, porque nuestro modus vivendi son los libros que publicamos y no una profesión y un empleo, así que somos vulnerados cuando se nos quiere imponer toda una política global, ésta del liberalismo”
—No se fue con la finta
—Estaba muy fresco todo y no me confundí, no porque fuera yo político, sino porque intuía que siendo Echeverría secretario de Gobernación en la época de Gustavo Díaz Ordaz, obviamente es todo un conjunto, todos eran cómplices
Bañuelos vivió de cerca la matanza de Tlatelolco, residente en el edificio Hidalgo:
“La foto de ayer de Echeverría en los diarios marca todo el espanto de este hombre a esta edad de la senectud, a ver si se atreve a decir la verdad de lo que pasó, aunque ya le está echando la culpa a otro Es el momento, más allá de partidarismos, de rendir cuentas y que no esté callado el señor Fox, que se comprometió a un ajuste de cuentas, a la investigación, y hay el silencio, más de lo mismo, complicidad”