martes, 5 de octubre de 2010

Intolerancias y traiciones. Pablo

Intolerancias y traiciones

Pablo Gómez

  • 2010-10-01•Acentos

  • El debate sobre las alianzas PRD-PAN se ha cargado de adjetivos, como todas las polémicas importantes y públicas. Se acusa a López Obrador de intolerante y se rechaza el término traición usado contra quienes procuran las tales alianzas. Se ha llegado a acusar a AMLO de absolutismo, a pesar de que la actual dirección del PRD hace lo que quiere, con quien quiere y a la hora que quiere, sin consultar a nadie.
    Pasemos ahora a discutir el asunto sin caer en el deporte preferido de la temporada, que consiste en estar atacando a AMLO por lo que sea y hasta por lo que no fue.
    La izquierda suele aliarse con la derecha democrática cuando se trata justamente de la democracia, es decir, cuando se busca hacer a un lado un régimen antidemocrático para construir otro de carácter democrático, dentro del cual se pueda llevar a cabo la lucha histórica entre los defensores de los privilegios y los defensores de la igualdad. Así fue en Nayarit, en 1999, cuando yo era presidente nacional del PRD, aunque no sirvió de nada y la tal alianza se rompió —a instancias, por cierto, de Guadalupe Acosta, quien actuó entonces correctamente— porque el nuevo gobernador resultó un poco peor que los priistas desplazados.
    Alianzas para instaurar un régimen democrático es la divisa de todas las fuerzas interesadas, sean de derecha o de izquierda. ¿Es esa la situación actual? Lo que ahora se busca es fortalecer al PAN que está en declive, en parte porque no ofrece ningún planteamiento democrático. Es más o menos evidente, hoy, que el PAN no podría repetir en la Presidencia de la República debido al tremendo fracaso del gobierno de Calderón. También resulta claro, hoy, que el PRI se hace pasar como la alternancia, tan deseada por una mayoría popular, de tal manera que, sin programa diferente, los priistas se presentan como los otros posiblemente mejores que los actuales.
    En estas circunstancias, la izquierda debe agruparse alrededor de una propuesta política propia en lugar de sumirse en alianzas con una o con otra de las derechas. Si la izquierda no es hoy oposición no será mañana gobierno. Tal cuestión es la que está en juego, aunque no lo entiendan Jesús Ortega y Manuel Camacho.
    La única propuesta política nacional formalizada es la que ha presentado López Obrador. La dirección nacional del PRD carece de una línea donde aterrice hoy y aquí el programa del partido. ¿Qué proponen los sedicentes ofendidos por AMLO? Nada, como no sea hacer alianzas electorales con el PAN bajo la bandera de golpear al PRI. El PRD no debería estar tan preocupado en hacer daño a otro partido a costa de lo que sea como en fortalecerse él mismo, unir a todas las izquierdas, convocar al pueblo. Jesús Ortega está ocupado en llevar a cabo su alianza con el PAN, aunque ello divida al PRD y a toda la izquierda.
    ¿Por qué no se convoca a un plebiscito estatutario en el Estado de México para decidir el punto de las alianzas? A esta pregunta no responden los que se dicen ofendidos y acusan a AMLO de absolutista, cuando son ellos quienes pretenden tomar la decisión, pésele a quien le pese, como ha dicho un senador panista, hablando como si fuera dirigente autoritario del PRD.
    Que AMLO convoque a la gente y haga mítines de plaza y plazuela para tratar, entre otros, este punto, no podría ser considerado absolutismo o algo antidemocrático. La dirección del PRD no convoca más que a sus propios integrantes para resolver asuntos de la mayor trascendencia en la vida del partido, como si éste estuviera integrado por unos cuantos. Jesús Zambrano ha señalado que AMLO se está aislando, pero no dijo de quiénes. ¿Quien convoca a la gente se aísla? ¿Quien toma acuerdos en las alturas se nutre de pueblo? ¿Será éste un mundo al revés?
    pgomez@milenio.com

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