martes, 25 de noviembre de 2014

México SA

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Carlos Fernández-Vega 

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En la imaginaria de la Secretaría de Hacienda y su "ministro del año" (ahora también calificado como uno de los principales "pensadores globales", lo que confirma que ni la burla perdonan), en el primer bienio de Enrique Peña Nieto el PIB crecería a una tasa anual promedio de 3.7 por ciento, proporción que si bien no resultaba la octava maravilla, en algo ayudaría a revivir a la economía nacional.

La realidad, desde luego, nada tiene que ver con las mágicas creencias de la geniocracia, y en el periodo de referencia, si bien va,el producto interno bruto habrá "crecido" como promedio anual 1.6 por ciento, o lo que es lo mismo, menos de la mitad de la imaginaria de Luis Videgaray y sus muchachos, y nada con respecto a las urgencias del país.

El pasado viernes le preguntaron a uno de los integrantes del equipo del ahora "pensador global", el subsecretario de Hacienda Fernando Aportela, el por qué de la diferencia abismal entre las estimaciones de esa dependencia del Ejecutivo y la realidad, a lo que el funcionario intentó responder que "con el tiempo se van refinando los cálculos (de crecimiento) y se van sustituyendo algunas proyecciones por datos duros cuando se obtienen. Todas las estimaciones e incluso los datos que se presentan como duros, están sujetos a revisiones de tiempo en tiempo".

Y, cierto es, la revisión para arriba o para abajo es práctica común en estos menesteres. Sin embargo, la diferencia suele manejarse en un rango estrecho, y en algunas ocasiones, incluso, se trata de una mera discrepancia decimal, porque (Aportela dixit ) "todas las agencias estadísticas del mundo, todas, revisan sus datos, y muchas instituciones presentan rangos de crecimiento en lugar de estimaciones puntuales de crecimiento, porque es una mejor práctica".

Qué bueno, pues, pero en el caso del "pensador global" y sus muchachos el problema es que la diferencia no es mínima, sino abismal. Por ejemplo, para el primer año del "México en movimiento" (el sueño guajiro de EPN), en los Criterios Generales de Política Económica 2013 Luis Videgaray prometió un crecimiento de 3.5 por ciento, proporción que duplicaba la herencia maldita del calderonato (1.8 por ciento como promedio anual en el sexenio).

A lo largo de ese año, y cuatro recortes después (uno por trimestre), el prometido 3.5 por ciento se convirtió en 1.06 por ciento, de tal suerte que la distancia entre la estimación original y la realidad fue abismal: cerca de 70 por ciento, proporción que ni de lejos puede calificarse como pronósticos "refinados" al paso de los meses.

Lo mismo ha sucedido en el transcurso de 2014. Por aquello de las "reformas" ya aprobadas ofrecieron 3.9 por ciento de crecimiento económico, pero la cruel realidad, y siempre que al país le vaya de maravilla, tal proporción sería de 2.1 por ciento, es decir, casi 50 por ciento por debajo de lo comprometido originalmente.

Resultado concreto: con Enrique Peña Nieto y las riendas en las manos del "pensador global" la economía autóctona, como promedio bianual, "crece" menos que en el calderonato, lo que ya es decir, y si se amplía el comparativo, el "avance" resulta menor que en los cuatro sexenios previos. Sólo el de Miguel de la Madrid conserva la primera posición en estos menesteres.

Si en el comparativo se toma en cuenta sólo el segundo año de gobierno, entonces el de Peña Nieto también ocuparía la segunda posición (de abajo hacia arriba). La primera (en el mismo sentido) corresponde a Vicente Fox con 0.9 por ciento de "crecimiento" en 2002. De hecho, hasta Miguel de la Madrid reportó, en 1984, 3.41 por ciento de "avance".

Entonces no se trata de meros "ajustes" de cálculo sobre la marcha, de "reestimaciones con datos duros", como dice Aportela, sino de la notoria aversión que el "ministro del año" y su equipo le tienen a la realidad. Si de repente la geniocracia se asoma a lo que realmente sucede en el país y lo toma en serio, igual atina a aplicar las medidas correctivas necesarias, pero como gobiernan con manual difícilmente sucederá.

En fin, el pasado viernes un colega le preguntó al subsecretario Aportela: "¿cómo deberían ustedes evaluar una política económica que en los dos primeros años de esta administración ha resultado con menor crecimiento al promedio anual de los últimos 25 años, pese a todas las reformas que han realizado, pese a mayores presupuestos históricos y pese a mayores niveles de inversión?".

Con su respuesta, Aportela, con posgrado en la Universidad Cantinflas, despejó todas las dudas y su sabiduría iluminó a los mexicanos: "sí, es lo que señalaba al principio, que no estamos satisfechos con la tasa de crecimiento y que sin lugar a dudas lo que hemos hecho es trabajar en las dos partes… ¿Cómo lograr condiciones de crecimiento para la economía mexicana estructurales que generen una mayor perspectiva de crecimiento en los próximos años? Y como todos estos temas que se hace a través de las reformas estructurales y cómo todos estos temas que se han venido dando en las coyunturas, es decir, todo lo que pasó, lo que ha venido pasando el año pasado, lo que pasó en el primer trimestre de este año con el invierno atípicamente frío en los Estados Unidos… ¿Qué quiere decir? Que los factores que sustentan la demanda agregada se ven balanceados y se ven robustos en el caso mexicano y eso es lo que nos da una mejor perspectiva de crecimiento hacia adelante" (sic y recontrasic).

Y mientras un grupo de avezados filólogos se dedican a descifrar qué quiso decir Aportela, La Jornada (Israel Rodríguez) informa que tras la decisión de la Secretaría de Hacienda de modificar su previsión de crecimiento, "las principales firmas financieras que operan en el país también ajustaron a la baja sus expectativas de dinamismo económico para 2014 ubicándolas entre 2.1 y 2.4 por ciento": BBVA Bancomer recortó a 2.1 por ciento; Banorte-Ixe a 2.3; Banamex a 2.4 con riesgo a la baja y Santander a 2.1.

Parece que esas firmas financieras sí entendieron cabalmente lo que el subsecretario de Hacienda quiso decir, y por lo mismo una vez más recortaron su estimación sobre el "crecimiento" económico del país, algo que, por cierto, ya había hecho el Banco de México.

Las rebanadas del pastel

Si a 8 mil kilómetros de distancia México "da la sensación de ser una especie de Estado fallido, que los poderes públicos están perdidos totalmente de control, están carcomidos" (declaración del presidente uruguayo José Mujica), los habitantes de este país lo confirman cotidianamente.

Twitter: @cafevega

Planta maquiladora en Tlaxcala Archivo La Jornada

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